domingo, 15 de enero de 2012

¡La vida sabe a felicidad! =)

“En primer lugar, la vida es buena; es buena por sí misma; el razonamiento no le hace mella. No se es feliz por viaje, riqueza, éxito, placer. Se es feliz porque se es feliz.

La felicidad es el sabor mismo de la vida. Tal como la fresa sabe a fresa, la vida sabe a felicidad. El sol es bueno; la lluvia es buena; todo ruido es música. Ver, oír, oler, gustar, tocar, toda una seguidilla de felicidades. Incluso las penas, incluso los dolores, incluso el cansancio tienen sabor a vida.

Existir es bueno; no mejor que otra cosa; pues existir es todo y no existir es nada. Si así no fuera, ningún viviente duraría, ningún ser vivo nacería.

Pensad que un color es una alegría para los ojos. Actuar es una alegría. Percibir también lo es y es la misma.

No estamos condenados a vivir; vivimos ávidamente. Queremos ver, tocar, jugar; queremos desplegar el mundo. Todo ser viviente es como un paseante matutino. [...]

Ver es querer ver. Vivir es querer vivir ”.

(André Comte-Sponville)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿Que pides tú?

¿Alguna vez te han preguntado qué quieres por Navidad? De niños pedimos juguetes sin parar, y conforme pasa el tiempo, mejoramos la capacidad de elección. Cambiamos los juguetes por trastos que creemos más útiles y, a veces, por qué no, por deseos y sueños.

Pero que no seamos niños no quiere decir que no pidamos con la misma ilusión. En mi caso, si me preguntaran qué quiero por Navidad, lo tendría muy claro. 

=)


miércoles, 26 de octubre de 2011

Carpe diem

Porque siempre te han gustado los días soleados, y de repente un día lluvioso y frío te despiertas y no puedes evitar sin embargo, esbozar una sonrisa.

¿Por qué? Porque te das cuenta que la vida te está dando todo lo que puedes desear. Salud, un trabajo (por pequeño que sea), horas que invertir en ayudar a gente que, sin duda, lo necesita y algunas horas que puedes dedicar a saciar tus ansias de aprender e investigar siempre cosas nuevas. Tiempo para ti.

Una familia increíble, que te apoya a pesar de todo, que cree en ti y te anima siempre a seguir adelante y a luchar por lo que quieres, que no duda en darte ayuda si lo necesitas.

Amigos/as, de esos que están ahí siempre, a pesar del tiempo, a pesar de la distancia, a pesar de las palabras que les hayan podido herir en momentos en los que el dolor u otras circunstancias no te permitían dirigirte a ellos con más tacto.

Y sobre todo, alguien, no un alguien cualquiera, ese alguien que te hace sonreír cada vez que piensas en él o lo ves por primera vez en el día. Ese alguien que está ahí a cada minuto, estés como estés y que no permite que decaigas en ningún momento. Ese alguien que hace que las heridas que nos va provocando la vida duelan un poco menos. Ese alguien en el que confías para todo y jamás dejarías por nada.

Porque la vida hoy te da todo cuanto puedas desear, pero mañana... mañana algo podría desaparecer. Mañana puede mermar tu salud, un accidente puede hacer que pases algún tiempo realmente jodido, mañana un amigo puede traicionarte, mañana podría ocurrirte cualquier cosa...

Pero lo que cuenta es hoy, y hoy todo es perfecto. Hoy disfrutas a pesar de ser un día lluvioso y haber perdido el autobús, de llegar a casa hasta las rodillas de agua... Porque hay que saber disfrutar de los pequeños placeres de la vida, pero también hay que saber agradecer las grandes cosas que la vida nos regala y no siempre las tenemos en cuenta

domingo, 25 de septiembre de 2011

Abrázame

Abrázame, que tengo miedo. No hay sombras, no hay problemas, no hay preocupaciones y aún así, algunos ratos tengo miedo.

¿Miedo de qué? Más bien miedo a... miedo a perderte, miedo a que esto cambie, miedo a que tú cambies, a que el mundo nos cambie... Miedo a que todo sea un simple sueño y despierte de repente empeñada en volver a dormir para poder seguir soñando y tener que limitarme sólo a recordar lo que fue el mejor sueño que nunca hubiera podido imaginar.

Sé que no hay motivos ni cabida para miedos de ningún tipo, pero tener miedo es humano. Y no creo que sea  nada malo, sólo significa que tenemos algo que perder.

Espero poder tenerte siempre al lado y que en estos ratos puedas rodearme con tus brazos para fundirnos en un abrazo y que me recuerdes que cuando me estrechas contra ti, no cabe miedo ni nada que no sean las ganas de estar contigo y la esperanza de que los abrazos y los besos que me das no terminen nunca.

domingo, 29 de mayo de 2011

Puzzles...

Has llegado y has puesto todo patas arriba, todo lo que tanto me había esmerado en colocar, todas y cada una de las piezas de mi vida, repartidas al azar. Me has cambiado por completo, pero ¿sabes qué? Me encanta que todo sea así, que no me importe el desorden, ni el caos que reina ahora.

Porque desde que llegaste las alegrías son más grandes y las penas no tienen tanta importancia. Porque todo lo que me preocupaba, ya no existe. Me has hecho comprender que no todo tiene que estar medido, ni siquiera cuando es para protegernos, porque protegernos no hace sino privarnos de todo lo que podemos VIVIR.

Que las cosas se suceden por azar y que al final todo encaja si así tiene que ser. Y que cuando encuentras tu pieza correspondiente, no te cabe duda de que la has encontrado, y... efectivamente, ENCAJA!

jueves, 26 de mayo de 2011

Y decirte alguna estupidez, por ejemplo...

 No suelo colgar textos ajenos en el blog, pero anda que no es bonito... *.*

“Las cosas pasan por delante y hay que tirarse al cuello, porque la vida y las cosas no son como un carrusel, que pasan y vuelven a pasar, sino más bien como un tren, que pasa de largo y hay que subirse en marcha, porque el siguiente puede tardar mucho en llegar o incluso no llegar nunca, porque en la vida las cosas pasan y se van, y por eso hay que ser valientes, y yo tuve miedo de quedarme solo, sin ella, marinero en tierra, enamorado sin corazón, (…) y la agarré para seguir bailando y para besarla de una santa vez (…) y aunque escasamente cuatro centímetros separaban nuestras bocas, sus labios finos y bonitos y pintados y delicados y los míos, que no perderé el tiempo en describir, aunque solamente cuatro escasos centímetros los separaban, parecía un plano hecho a escala 1:1.000, porque tardé una corta eternidad en recorrerlos, y por fín cubrimos los 40 metros de distancia y nuestros labios se conocieron, las dos o tres primeras veces muy tímidamente, y después más profundamente, y a mí se me ocurrió pronunciar esa frase tan famosa y tan estúpida que le viene a uno a la cabeza en esos momentos y dije:

-Te quiero.

Y entonces ella dijo otra de esas estupideces que se dicen en esos raros momentos de nuestras vidas, cuando parecemos mágicos y únicos e importantes, y no tememos que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas ni que la tierra se abra bajo nuestros pies, porque moriríamos felices:

-Me alegro de estar viva.”


Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero // Martín Casariego Córdoba

jueves, 19 de mayo de 2011

Pasó la tormenta, llego la calma y algo más

La tormenta se fue (tan lejos que no volvió) y salió de nuevo el sol, que me hizo recordar que lo apreciaba más que tu presencia, que era el frío del invierno lo que me hacía mantenerme arropada con tu recuerdo y no me aferraba a él porque lo echara de menos. Supongo que nunca llegas a echar de menos aquello que te hizo (tanto) daño...

Volvían las lluvias pero no llegaba la tormenta y me di cuenta poco a poco, que si dejas de lado las cosas que pesan, al final no te lastimas por arrastrar pesados lastres que no hacen sino impedir que avances a tiempo.

Fue el momento en el que el sol permaneció en lo alto del cielo por más de dos días, en el que me di cuenta de que todo era posible. Justo ahí fue cuando comprendí lo que la gente que me apreciaba trataba de explicarme y yo me negaba a entender, porque no hay más ciego que el que no quiere ver. Y lo que me costó tirar esa estúpida venda...

Comprendí que nunca ibas a volver, entre otras cosas, porque nunca habías estado, y en ese momento, sentí una tranquilidad inmensa. Todo era calma. Era cierto lo que me habían repetido durante meses, ¡que no eras más que una ilusión!

Desde ese día, los días brillaban más, y yo me llenaba de energía, me centraba en los demás, en los míos, en hacerlos un poco más felices.

Entonces ocurrió. Conocí a alguien, alguien real, una de estas personas, que te dejan absorta la primera vez que lo ves. Me costó poder apartar la mirada de aquel chico tan guapo de ojos grandes y negros que sin saberlo iba a formar parte de mi vida.

Charlamos, bromeamos... ¡Me encantó! Desde el primer momento supe que era el destino lo que lo había arrastrado hacia mí, que nos conocimos por una serie de casualidades que se sucedieron de otras casualidades que a su vez hicieron que coincidieramos más a menudo y poco a poco aquello fuera creciendo.

Es indescriptible la sensación que sientes cuando de repente... ¡va la vida y te sorprende!