Abrázame, que tengo miedo. No hay sombras, no hay problemas, no hay preocupaciones y aún así, algunos ratos tengo miedo.
¿Miedo de qué? Más bien miedo a... miedo a perderte, miedo a que esto cambie, miedo a que tú cambies, a que el mundo nos cambie... Miedo a que todo sea un simple sueño y despierte de repente empeñada en volver a dormir para poder seguir soñando y tener que limitarme sólo a recordar lo que fue el mejor sueño que nunca hubiera podido imaginar.
Sé que no hay motivos ni cabida para miedos de ningún tipo, pero tener miedo es humano. Y no creo que sea nada malo, sólo significa que tenemos algo que perder.
Espero poder tenerte siempre al lado y que en estos ratos puedas rodearme con tus brazos para fundirnos en un abrazo y que me recuerdes que cuando me estrechas contra ti, no cabe miedo ni nada que no sean las ganas de estar contigo y la esperanza de que los abrazos y los besos que me das no terminen nunca.
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