domingo, 12 de febrero de 2012

¡¡Doce!!

Un año, 12 meses, 365 días, 8760 horas, 525600 minutos o, lo que es lo mismo 31536000 segundos a tu lado. Y a lo largo de todo este año ha habido esperanza, miedo, sorpresa, incertidumbre, abrazos y besos, muchos besos, pero ante todo ha habido todos y cada uno de los días al menos un puñado de felicidad. Porque desde que te conocí, comprendí que siempre puedes encontrar alguien con quien realmente encajes, alguien que te escuche y te apoye, que opine sin condicionarte, que critique sin herirte y que te quiera sin acaparar todo tu espacio.

Porque me hiciste volver a creer que todo es posible, que se puede querer a alguien como si nunca antes hubieras conocido a ninguna otra persona que te hiciera sentir "esa cosa", como si nunca antes nadie hubiera arañado, golpeado o despedazado tus sentimientos.

Un año y todas las palabras que pueda volcar aquí no son suficientes para definir todo lo que me has hecho sentir a cada momento, ni lo que ocurra de aquí en adelante. Solo espero que todos los años que nos queden sean tan increíbles como este y que estemos aquí o en cualquier parte del mundo nos demostraremos que somos capaces de luchar con lo que se presente ante nosotros. Y no tengas la menor duda de que haré todo lo que esté en mi mano para que podamos seguir despertándonos juntos (luchando por las sábanas) y con una sonrisa enorme, descubriendo cada día algo nuevo como hemos venido haciendo todo este año. Simplemente...

¡Te quiero!

http://www.youtube.com/watch?v=-ZQAqIB7p1E

domingo, 15 de enero de 2012

¡La vida sabe a felicidad! =)

“En primer lugar, la vida es buena; es buena por sí misma; el razonamiento no le hace mella. No se es feliz por viaje, riqueza, éxito, placer. Se es feliz porque se es feliz.

La felicidad es el sabor mismo de la vida. Tal como la fresa sabe a fresa, la vida sabe a felicidad. El sol es bueno; la lluvia es buena; todo ruido es música. Ver, oír, oler, gustar, tocar, toda una seguidilla de felicidades. Incluso las penas, incluso los dolores, incluso el cansancio tienen sabor a vida.

Existir es bueno; no mejor que otra cosa; pues existir es todo y no existir es nada. Si así no fuera, ningún viviente duraría, ningún ser vivo nacería.

Pensad que un color es una alegría para los ojos. Actuar es una alegría. Percibir también lo es y es la misma.

No estamos condenados a vivir; vivimos ávidamente. Queremos ver, tocar, jugar; queremos desplegar el mundo. Todo ser viviente es como un paseante matutino. [...]

Ver es querer ver. Vivir es querer vivir ”.

(André Comte-Sponville)