Ni siquiera sé qué hago aquí a tan altas horas de la madrugada, supongo que es mi hora de la inspiración. Quizás es porque es el final del día y me resulta más fácil hacer un balance...
Época de cambios, novedades, sorpresas, trasiego en general, de búsqueda y de incertidumbre. Pero siempre me han gustado los cambios, me aburre lo que permanece impasible al cambio del tiempo, adoro cambiar (siempre y cuando sea para mejor) y me encantan las sorpresas agradables que tiene la vida para quien sabe apreciarlas (que no siempre es fácil).
Vivo, cada día con más ganas, quiero descubrir cada momento diferente, cada paso con sus correspondientes consecuencias y caminar SIEMPRE para adelante, y con la cabeza alta para no perder detalle de lo que pasa ante nosotros
miércoles, 22 de octubre de 2014
miércoles, 19 de marzo de 2014
Horas, minutos, segundos y siglos
Todavía resuena en su cabeza el eco de su risa y había pasado sólo una hora. Parece que fuera ayer. O hace diez años, ¿quién sabe? Porque lo había conocido hace tiempo y podría decir que fue anteayer o mañana cuando eso fuera a suceder.
Tenía el don de invertir el tiempo y hacer que los años parecieran minutos y los segundos una eternidad. Jugaba con el tiempo a tu antojo, alargaba los segundos que merecían la pena ser repetidos y evitaba que se prolongaran los instantes que deseaba que no hubieran ocurrido nunca.
Las noches las pasaba en vela, pluma en mano, a la luz de un candil que no hacía sino exacerbar su insomnio. El día, lo pasaba soñando... porque no conocía otra manera de VIVIR
Tenía el don de invertir el tiempo y hacer que los años parecieran minutos y los segundos una eternidad. Jugaba con el tiempo a tu antojo, alargaba los segundos que merecían la pena ser repetidos y evitaba que se prolongaran los instantes que deseaba que no hubieran ocurrido nunca.
Las noches las pasaba en vela, pluma en mano, a la luz de un candil que no hacía sino exacerbar su insomnio. El día, lo pasaba soñando... porque no conocía otra manera de VIVIR
martes, 18 de marzo de 2014
Secretos a dos
Abre la caja de Pandora, de los secretos, de lo más importante para ti y de lo que no es para tanto. De lo que te avergüenzas y de aquello que te enorgulleces porque de un modo u otro, te hizo llegar hasta aquí.
Destapa el frasco del pasado, deja que su olor inunde esta habitación y dame un puñado de ideas, de sentimientos, de hechos, de verdades... que pueda guardar en el joyero donde atesoro cada minuto que paso a tu lado desde que nos conocimos.
Baila conmigo mientras me cuentas eso que tanto te inquieta o lo que te hace ser tan feliz. Explícame el motivo de tu risa, que tanto me agrada y el porqué no puedo dejar de sonreír cuando te veo.
Haz todo eso y prometo hacer yo lo mismo. Que los secretos entre dos, siguen siendo secretos. Dar a alguien la llave para que pueda destruirte y saber que solo la utilizará para entrar a comprobar que estás feliz, ¿hay mejor manera de confiar?
lunes, 17 de marzo de 2014
Y hoy, después de tanto tiempo, decido sentarme frente al ordenador de nuevo y (re)comenzar a escribir. Probablemente solo salga una maraña de frases sin sentido, pero en algún momento, en algún lugar, algún día o para alguna persona, lo tendrán.
El problema de llevar tanto tiempo sin escribir es que quiero escribir tanto, que las palabras se atropellan unas a otras y mis dedos, torpes e indecisos, chocan unos con otros por no saber qué palabra es la adecuada.
Había pensado abrir un blog nuevo, distinto, sin relación con el pasado. Pero todo lo anterior forma parte de nosotros, de la misma manera que un capítulo en un libro, sin el capítulo anterior, no tiene ningún sentido. O si. Vete a saber. El caso, es que, por pereza o por construir sobre algo que en su momento me dio fuerza y ahora me sirve para recordar y aprender de los errores, he decidido que seguiré escribiendo aquí.
De la misma forma, que sigo escribiendo en el ordenador, quizás porque lo asocie a tantas y tantas veces en las que, a altas horas de la madrugada, y entre conversaciones de esas que solo pueden existir cuando el cansancio casi ha conseguido vencernos, solo podía expresarme en palabras. Quizás porque en el ordenador no se hacen tachones, o porque todo lo que escribo en papel, lo acabo perdiendo...
El caso es que he vuelto, y a pesar de la falta de tiempo, debería no abandonar el hábito de escribir, dejar caer unas cuantas líneas que hablen de lo que ha pasado por mi cabeza (consciente o inconscientemente), o simplemente de algo que considero bonito, de algo que siento, o ¿por qué no? de algo que alguien siente. Al fin y al cabo, todo se repite, una y otra vez, en todas y cada una de las situaciones y vidas que te encuentres.
La vida nos regala tantos buenos momentos, que tendrían que quedar reflejados de algún modo, no deberían perderse. Espero poder atrapar unos cuantos y dejarlos inmortalizados de algún modo
El problema de llevar tanto tiempo sin escribir es que quiero escribir tanto, que las palabras se atropellan unas a otras y mis dedos, torpes e indecisos, chocan unos con otros por no saber qué palabra es la adecuada.
Había pensado abrir un blog nuevo, distinto, sin relación con el pasado. Pero todo lo anterior forma parte de nosotros, de la misma manera que un capítulo en un libro, sin el capítulo anterior, no tiene ningún sentido. O si. Vete a saber. El caso, es que, por pereza o por construir sobre algo que en su momento me dio fuerza y ahora me sirve para recordar y aprender de los errores, he decidido que seguiré escribiendo aquí.
De la misma forma, que sigo escribiendo en el ordenador, quizás porque lo asocie a tantas y tantas veces en las que, a altas horas de la madrugada, y entre conversaciones de esas que solo pueden existir cuando el cansancio casi ha conseguido vencernos, solo podía expresarme en palabras. Quizás porque en el ordenador no se hacen tachones, o porque todo lo que escribo en papel, lo acabo perdiendo...
El caso es que he vuelto, y a pesar de la falta de tiempo, debería no abandonar el hábito de escribir, dejar caer unas cuantas líneas que hablen de lo que ha pasado por mi cabeza (consciente o inconscientemente), o simplemente de algo que considero bonito, de algo que siento, o ¿por qué no? de algo que alguien siente. Al fin y al cabo, todo se repite, una y otra vez, en todas y cada una de las situaciones y vidas que te encuentres.
La vida nos regala tantos buenos momentos, que tendrían que quedar reflejados de algún modo, no deberían perderse. Espero poder atrapar unos cuantos y dejarlos inmortalizados de algún modo
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