miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿Que pides tú?

¿Alguna vez te han preguntado qué quieres por Navidad? De niños pedimos juguetes sin parar, y conforme pasa el tiempo, mejoramos la capacidad de elección. Cambiamos los juguetes por trastos que creemos más útiles y, a veces, por qué no, por deseos y sueños.

Pero que no seamos niños no quiere decir que no pidamos con la misma ilusión. En mi caso, si me preguntaran qué quiero por Navidad, lo tendría muy claro. 

=)


miércoles, 26 de octubre de 2011

Carpe diem

Porque siempre te han gustado los días soleados, y de repente un día lluvioso y frío te despiertas y no puedes evitar sin embargo, esbozar una sonrisa.

¿Por qué? Porque te das cuenta que la vida te está dando todo lo que puedes desear. Salud, un trabajo (por pequeño que sea), horas que invertir en ayudar a gente que, sin duda, lo necesita y algunas horas que puedes dedicar a saciar tus ansias de aprender e investigar siempre cosas nuevas. Tiempo para ti.

Una familia increíble, que te apoya a pesar de todo, que cree en ti y te anima siempre a seguir adelante y a luchar por lo que quieres, que no duda en darte ayuda si lo necesitas.

Amigos/as, de esos que están ahí siempre, a pesar del tiempo, a pesar de la distancia, a pesar de las palabras que les hayan podido herir en momentos en los que el dolor u otras circunstancias no te permitían dirigirte a ellos con más tacto.

Y sobre todo, alguien, no un alguien cualquiera, ese alguien que te hace sonreír cada vez que piensas en él o lo ves por primera vez en el día. Ese alguien que está ahí a cada minuto, estés como estés y que no permite que decaigas en ningún momento. Ese alguien que hace que las heridas que nos va provocando la vida duelan un poco menos. Ese alguien en el que confías para todo y jamás dejarías por nada.

Porque la vida hoy te da todo cuanto puedas desear, pero mañana... mañana algo podría desaparecer. Mañana puede mermar tu salud, un accidente puede hacer que pases algún tiempo realmente jodido, mañana un amigo puede traicionarte, mañana podría ocurrirte cualquier cosa...

Pero lo que cuenta es hoy, y hoy todo es perfecto. Hoy disfrutas a pesar de ser un día lluvioso y haber perdido el autobús, de llegar a casa hasta las rodillas de agua... Porque hay que saber disfrutar de los pequeños placeres de la vida, pero también hay que saber agradecer las grandes cosas que la vida nos regala y no siempre las tenemos en cuenta

domingo, 25 de septiembre de 2011

Abrázame

Abrázame, que tengo miedo. No hay sombras, no hay problemas, no hay preocupaciones y aún así, algunos ratos tengo miedo.

¿Miedo de qué? Más bien miedo a... miedo a perderte, miedo a que esto cambie, miedo a que tú cambies, a que el mundo nos cambie... Miedo a que todo sea un simple sueño y despierte de repente empeñada en volver a dormir para poder seguir soñando y tener que limitarme sólo a recordar lo que fue el mejor sueño que nunca hubiera podido imaginar.

Sé que no hay motivos ni cabida para miedos de ningún tipo, pero tener miedo es humano. Y no creo que sea  nada malo, sólo significa que tenemos algo que perder.

Espero poder tenerte siempre al lado y que en estos ratos puedas rodearme con tus brazos para fundirnos en un abrazo y que me recuerdes que cuando me estrechas contra ti, no cabe miedo ni nada que no sean las ganas de estar contigo y la esperanza de que los abrazos y los besos que me das no terminen nunca.

domingo, 29 de mayo de 2011

Puzzles...

Has llegado y has puesto todo patas arriba, todo lo que tanto me había esmerado en colocar, todas y cada una de las piezas de mi vida, repartidas al azar. Me has cambiado por completo, pero ¿sabes qué? Me encanta que todo sea así, que no me importe el desorden, ni el caos que reina ahora.

Porque desde que llegaste las alegrías son más grandes y las penas no tienen tanta importancia. Porque todo lo que me preocupaba, ya no existe. Me has hecho comprender que no todo tiene que estar medido, ni siquiera cuando es para protegernos, porque protegernos no hace sino privarnos de todo lo que podemos VIVIR.

Que las cosas se suceden por azar y que al final todo encaja si así tiene que ser. Y que cuando encuentras tu pieza correspondiente, no te cabe duda de que la has encontrado, y... efectivamente, ENCAJA!

jueves, 26 de mayo de 2011

Y decirte alguna estupidez, por ejemplo...

 No suelo colgar textos ajenos en el blog, pero anda que no es bonito... *.*

“Las cosas pasan por delante y hay que tirarse al cuello, porque la vida y las cosas no son como un carrusel, que pasan y vuelven a pasar, sino más bien como un tren, que pasa de largo y hay que subirse en marcha, porque el siguiente puede tardar mucho en llegar o incluso no llegar nunca, porque en la vida las cosas pasan y se van, y por eso hay que ser valientes, y yo tuve miedo de quedarme solo, sin ella, marinero en tierra, enamorado sin corazón, (…) y la agarré para seguir bailando y para besarla de una santa vez (…) y aunque escasamente cuatro centímetros separaban nuestras bocas, sus labios finos y bonitos y pintados y delicados y los míos, que no perderé el tiempo en describir, aunque solamente cuatro escasos centímetros los separaban, parecía un plano hecho a escala 1:1.000, porque tardé una corta eternidad en recorrerlos, y por fín cubrimos los 40 metros de distancia y nuestros labios se conocieron, las dos o tres primeras veces muy tímidamente, y después más profundamente, y a mí se me ocurrió pronunciar esa frase tan famosa y tan estúpida que le viene a uno a la cabeza en esos momentos y dije:

-Te quiero.

Y entonces ella dijo otra de esas estupideces que se dicen en esos raros momentos de nuestras vidas, cuando parecemos mágicos y únicos e importantes, y no tememos que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas ni que la tierra se abra bajo nuestros pies, porque moriríamos felices:

-Me alegro de estar viva.”


Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero // Martín Casariego Córdoba

jueves, 19 de mayo de 2011

Pasó la tormenta, llego la calma y algo más

La tormenta se fue (tan lejos que no volvió) y salió de nuevo el sol, que me hizo recordar que lo apreciaba más que tu presencia, que era el frío del invierno lo que me hacía mantenerme arropada con tu recuerdo y no me aferraba a él porque lo echara de menos. Supongo que nunca llegas a echar de menos aquello que te hizo (tanto) daño...

Volvían las lluvias pero no llegaba la tormenta y me di cuenta poco a poco, que si dejas de lado las cosas que pesan, al final no te lastimas por arrastrar pesados lastres que no hacen sino impedir que avances a tiempo.

Fue el momento en el que el sol permaneció en lo alto del cielo por más de dos días, en el que me di cuenta de que todo era posible. Justo ahí fue cuando comprendí lo que la gente que me apreciaba trataba de explicarme y yo me negaba a entender, porque no hay más ciego que el que no quiere ver. Y lo que me costó tirar esa estúpida venda...

Comprendí que nunca ibas a volver, entre otras cosas, porque nunca habías estado, y en ese momento, sentí una tranquilidad inmensa. Todo era calma. Era cierto lo que me habían repetido durante meses, ¡que no eras más que una ilusión!

Desde ese día, los días brillaban más, y yo me llenaba de energía, me centraba en los demás, en los míos, en hacerlos un poco más felices.

Entonces ocurrió. Conocí a alguien, alguien real, una de estas personas, que te dejan absorta la primera vez que lo ves. Me costó poder apartar la mirada de aquel chico tan guapo de ojos grandes y negros que sin saberlo iba a formar parte de mi vida.

Charlamos, bromeamos... ¡Me encantó! Desde el primer momento supe que era el destino lo que lo había arrastrado hacia mí, que nos conocimos por una serie de casualidades que se sucedieron de otras casualidades que a su vez hicieron que coincidieramos más a menudo y poco a poco aquello fuera creciendo.

Es indescriptible la sensación que sientes cuando de repente... ¡va la vida y te sorprende!

viernes, 21 de enero de 2011

Llueve...

¿Qué hago aquí? es la única pregunta que pasa por mi mente de un tiempo a esta parte... Y ni siquiera sé en qué punto del camino me hallo... Ahora llueve y me cobijo bajo esta palmera que apenas evita que unas cuantas gotas choquen contra mi rostro. El frío me cala hasta los huesos, pero me niego a resguardarme, estoy cansada de huir y quiero seguir luchando.

Una sonrisa ilumina mi cara hace tiempo, y es que he aprendido a disfrutar de cualquier cosa por pequeña que sea. Ya no me lamento de lo que hubo o pudo haber, he aprendido a caminar sin caer contra el suelo una y otra vez... Es cierto que a veces me tambaleo, pero esos momentos me sirven para demostrarme a mi misma que soy capaz de seguir en pie pase lo que pase.

Y aprendí a vivir sin ti, pero no puedo evitar echarte de menos. En las sombras sigo luchando, y créeme que no me quedan razones para ello, ni siquiera sé de donde saco fuerzas. Pero el camino hasta aquí fue duro, esperaré a que pase la tormenta... Y cuando salga el sol, quizás haya cambiado mi rumbo, pero hasta entonces, yo me quedo aquí, disfrutando este espectáculo... Porque todos los momentos, tienen algo que admirar.

martes, 4 de enero de 2011

Nunca antes...

Nunca antes vi el día tan gris. Nunca antes noté el frío de esta manera, a pesar de haber presenciado inviernos bastante más gélidos. Nunca antes te sentí tan distante a pesar de tenerte al lado... Nunca antes había percibido todo de esta manera, desde esta perspectiva. Porque ya pasé lo peor, y hoy por hoy ando protegida por muros que tanto esfuerzo me costó construir y que tan sólidos permanecen y sin embargo, para ti son tan fáciles son de atravesar con sólo un gesto.

Nunca antes anduve tan perdida, atrapada en este laberinto del que unos días me muestras tan sencilla la salida y otros la complicas hasta la saciedad... Nunca antes tuve la sensación de tenerlo todo y a la vez no tener absolutamente nada. Tenerlo todo, porque con sólo una mirada o respirarte cuando te siento cerca haces que pueda estar en un lugar especial, tocando el cielo... Y no tener nada, porque cada vez que me desprecias, huyes o no te veo, el mundo se me viene encima y no encuentro la fuerza para seguir al pie del cañón, hasta que te acercas de nuevo...

Nunca antes a pesar de sentirte tan distante, estuve tan segura de que olvidarte NUNCA fue fácil... (y ya no sé si lo que quiero es poner todo mi empeño en  mandarte al olvido o agotar hasta el último aliento para hacer que regreses)

domingo, 2 de enero de 2011

Buscando (te)...

He excavado en lo más hondo de mí misma, he buscado en todas partes y te aseguro que ya no queda nada de esperanza para seguir a la expectativa de tu llegada. Viniste a visitarme en un sueño y eso es lo poco que me queda de ti... Sé que puedo mantenerme a la espera, que ilusión hay en algún lugar, escondida o ignorada, pero ya no está al alcance de mi mano. La tienes tú y si no apareces pronto para prestarme un poco, este sinvivir acabará quemándome tanto que la olvidaré y seré capaz de vivir sin ella, lo que aún no sé es el precio de esto...