Penélope, mi nombre en este blog. La mayoría de los que pasen por aquí conocerán la historia de Penélope, cuya constancia le llevó a reunirse con su amado, Ulises, tras 20 años de intensa espera en los que destejía por la noche lo que había tejido durante el día con el fin de evitar ningún compromiso con cualquier otro hombre. A pesar de las afirmaciones sobre la muerte de Ulises, ella siempre sintió que volvería, y la espera valió la pena...
En estos momentos, y a lo largo de estos últimos años, me he sentido así... como Penélope en Ítaca, divisando cada mañana el mar, esperando una noticia, un mensaje, una llamada... Levantábame al alba y corría por la playa con la vana esperanza de divisar algún barco...
Nunca apareciste, y cada mañana llevo a cabo el mismo ritual: despierto, me aseo y luzco mis mejores galas para ir a recibirte en el puerto de la vida, pero aún no has dado señal alguna.
Y cada vez que alguien me dijo: "No esperes, ya marchó hace mucho, es probable que no venga más..." yo me limité a asentir pero cada vez siento más cercano tu regreso. He soñado muchas noches que volvías para quedarte conmigo, y cuando el sol iluminaba mi cara al despertar, me daba cuenta de que todo había sido producto de mi imaginación.
Otras veces, caminaba ya despierta hacia el mar y me pareció vislumbrar señales de alguna embarcación que se dirigía hacia aquí, pero ya no sé lo que es realidad y lo que no lo es. Únicamente, me queda esperar que regreses y juntos podamos contarnos lo que hemos callado todos estos años...
jueves, 30 de diciembre de 2010
INTRO
Antes de nada, saludar a todo el que pase por este blog que acaba de nacer casi a la vez que el nuevo año. Suelen hacerse propósitos con el año nuevo, pero se puede decir que esto ha sido pura coincidencia. LLevaba tiempo planteándome crear un blog donde poder expresarme libremente, donde poder publicar un texto, una poesía... cualquier reflexión sin tener por ello que dar explicaciones.
Suelo (o al menos solía hasta hace bien poco) ser una persona soñadora, pero la vida nos enseña... Nos hace cambiar de ideas, de estados, incluso modifica una parte de nosotros... Lo cierto es que a pesar de romperse los sueños y cortarme con los pedazos que quedaban de ellos, la vida me enseñó que hay que seguir soñando para seguir viviendo, ¿qué sería la vida sin ilusión?
Conozco a muchas personas (demasiadas diría yo) que nunca se plantearon la posibilidad de soñar e ilusionarse, puedo decir que hasta he llegado a comprender esta postura: sin ilusión no hay dececpción. Pero hasta ahora he comprobado que la ilusión te hace ser feliz día a día, aparece en las pequeñas cosas (y en las grandes) y unas veces se gana y otras se pierde... Pero la vida es un gran juego, y como tal, merece ser jugada momento a momento y no limitarse a ser un mero observador. ¿Juegas?
Suelo (o al menos solía hasta hace bien poco) ser una persona soñadora, pero la vida nos enseña... Nos hace cambiar de ideas, de estados, incluso modifica una parte de nosotros... Lo cierto es que a pesar de romperse los sueños y cortarme con los pedazos que quedaban de ellos, la vida me enseñó que hay que seguir soñando para seguir viviendo, ¿qué sería la vida sin ilusión?
Conozco a muchas personas (demasiadas diría yo) que nunca se plantearon la posibilidad de soñar e ilusionarse, puedo decir que hasta he llegado a comprender esta postura: sin ilusión no hay dececpción. Pero hasta ahora he comprobado que la ilusión te hace ser feliz día a día, aparece en las pequeñas cosas (y en las grandes) y unas veces se gana y otras se pierde... Pero la vida es un gran juego, y como tal, merece ser jugada momento a momento y no limitarse a ser un mero observador. ¿Juegas?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)