martes, 18 de marzo de 2014

Secretos a dos

Abre la caja de Pandora, de los secretos, de lo más importante para ti y de lo que no es para tanto. De lo que te avergüenzas y de aquello que te enorgulleces porque de un modo u otro, te hizo llegar hasta aquí. 

Destapa el frasco del pasado, deja que su olor inunde esta habitación y dame un puñado de ideas, de sentimientos, de hechos, de verdades... que pueda guardar en el joyero donde atesoro cada minuto que paso a tu lado desde que nos conocimos.

Baila conmigo mientras me cuentas eso que tanto te inquieta o lo que te hace ser tan feliz. Explícame el motivo de tu risa, que tanto me agrada y el porqué no puedo dejar de sonreír cuando te veo. 

Haz todo eso y prometo hacer yo lo mismo. Que los secretos entre dos, siguen siendo secretos. Dar a alguien la llave para que pueda destruirte y saber que solo la utilizará para entrar a comprobar que estás feliz, ¿hay mejor manera de confiar?

 

lunes, 17 de marzo de 2014

Y hoy, después de tanto tiempo, decido sentarme frente al ordenador de nuevo y (re)comenzar a escribir. Probablemente solo salga una maraña de frases sin sentido, pero en algún momento, en algún lugar, algún día o para alguna persona, lo tendrán.

El problema de llevar tanto tiempo sin escribir es que quiero escribir tanto, que las palabras se atropellan unas a otras y mis dedos, torpes e indecisos, chocan unos con otros por no saber qué palabra es la adecuada.

Había pensado abrir un blog nuevo, distinto, sin relación con el pasado. Pero todo lo anterior forma parte de nosotros, de la misma manera que un capítulo en un libro, sin el capítulo anterior, no tiene ningún sentido. O si. Vete a saber. El caso, es que, por pereza o por construir sobre algo que en su momento me dio fuerza y ahora me sirve para recordar y aprender de los errores, he decidido que seguiré escribiendo aquí.

De la misma forma, que sigo escribiendo en el ordenador, quizás porque lo asocie a tantas y tantas veces en las que, a altas horas de la madrugada, y entre conversaciones de esas que solo pueden existir cuando el cansancio casi ha conseguido vencernos, solo podía expresarme en palabras. Quizás porque en el ordenador no se hacen tachones, o porque todo lo que escribo en papel, lo acabo perdiendo...

El caso es que he vuelto, y a pesar de la falta de tiempo, debería no abandonar el hábito de escribir, dejar caer unas cuantas líneas que hablen de lo que ha pasado por mi cabeza (consciente o inconscientemente), o simplemente de algo que considero bonito, de algo que siento, o ¿por qué no? de algo que alguien siente. Al fin y al cabo, todo se repite, una y otra vez, en todas y cada una de las situaciones y vidas que te encuentres.


La vida nos regala tantos buenos momentos, que tendrían que quedar reflejados de algún modo, no deberían perderse. Espero poder atrapar unos cuantos y dejarlos inmortalizados de algún modo

domingo, 12 de febrero de 2012

¡¡Doce!!

Un año, 12 meses, 365 días, 8760 horas, 525600 minutos o, lo que es lo mismo 31536000 segundos a tu lado. Y a lo largo de todo este año ha habido esperanza, miedo, sorpresa, incertidumbre, abrazos y besos, muchos besos, pero ante todo ha habido todos y cada uno de los días al menos un puñado de felicidad. Porque desde que te conocí, comprendí que siempre puedes encontrar alguien con quien realmente encajes, alguien que te escuche y te apoye, que opine sin condicionarte, que critique sin herirte y que te quiera sin acaparar todo tu espacio.

Porque me hiciste volver a creer que todo es posible, que se puede querer a alguien como si nunca antes hubieras conocido a ninguna otra persona que te hiciera sentir "esa cosa", como si nunca antes nadie hubiera arañado, golpeado o despedazado tus sentimientos.

Un año y todas las palabras que pueda volcar aquí no son suficientes para definir todo lo que me has hecho sentir a cada momento, ni lo que ocurra de aquí en adelante. Solo espero que todos los años que nos queden sean tan increíbles como este y que estemos aquí o en cualquier parte del mundo nos demostraremos que somos capaces de luchar con lo que se presente ante nosotros. Y no tengas la menor duda de que haré todo lo que esté en mi mano para que podamos seguir despertándonos juntos (luchando por las sábanas) y con una sonrisa enorme, descubriendo cada día algo nuevo como hemos venido haciendo todo este año. Simplemente...

¡Te quiero!

http://www.youtube.com/watch?v=-ZQAqIB7p1E

domingo, 15 de enero de 2012

¡La vida sabe a felicidad! =)

“En primer lugar, la vida es buena; es buena por sí misma; el razonamiento no le hace mella. No se es feliz por viaje, riqueza, éxito, placer. Se es feliz porque se es feliz.

La felicidad es el sabor mismo de la vida. Tal como la fresa sabe a fresa, la vida sabe a felicidad. El sol es bueno; la lluvia es buena; todo ruido es música. Ver, oír, oler, gustar, tocar, toda una seguidilla de felicidades. Incluso las penas, incluso los dolores, incluso el cansancio tienen sabor a vida.

Existir es bueno; no mejor que otra cosa; pues existir es todo y no existir es nada. Si así no fuera, ningún viviente duraría, ningún ser vivo nacería.

Pensad que un color es una alegría para los ojos. Actuar es una alegría. Percibir también lo es y es la misma.

No estamos condenados a vivir; vivimos ávidamente. Queremos ver, tocar, jugar; queremos desplegar el mundo. Todo ser viviente es como un paseante matutino. [...]

Ver es querer ver. Vivir es querer vivir ”.

(André Comte-Sponville)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿Que pides tú?

¿Alguna vez te han preguntado qué quieres por Navidad? De niños pedimos juguetes sin parar, y conforme pasa el tiempo, mejoramos la capacidad de elección. Cambiamos los juguetes por trastos que creemos más útiles y, a veces, por qué no, por deseos y sueños.

Pero que no seamos niños no quiere decir que no pidamos con la misma ilusión. En mi caso, si me preguntaran qué quiero por Navidad, lo tendría muy claro. 

=)


miércoles, 26 de octubre de 2011

Carpe diem

Porque siempre te han gustado los días soleados, y de repente un día lluvioso y frío te despiertas y no puedes evitar sin embargo, esbozar una sonrisa.

¿Por qué? Porque te das cuenta que la vida te está dando todo lo que puedes desear. Salud, un trabajo (por pequeño que sea), horas que invertir en ayudar a gente que, sin duda, lo necesita y algunas horas que puedes dedicar a saciar tus ansias de aprender e investigar siempre cosas nuevas. Tiempo para ti.

Una familia increíble, que te apoya a pesar de todo, que cree en ti y te anima siempre a seguir adelante y a luchar por lo que quieres, que no duda en darte ayuda si lo necesitas.

Amigos/as, de esos que están ahí siempre, a pesar del tiempo, a pesar de la distancia, a pesar de las palabras que les hayan podido herir en momentos en los que el dolor u otras circunstancias no te permitían dirigirte a ellos con más tacto.

Y sobre todo, alguien, no un alguien cualquiera, ese alguien que te hace sonreír cada vez que piensas en él o lo ves por primera vez en el día. Ese alguien que está ahí a cada minuto, estés como estés y que no permite que decaigas en ningún momento. Ese alguien que hace que las heridas que nos va provocando la vida duelan un poco menos. Ese alguien en el que confías para todo y jamás dejarías por nada.

Porque la vida hoy te da todo cuanto puedas desear, pero mañana... mañana algo podría desaparecer. Mañana puede mermar tu salud, un accidente puede hacer que pases algún tiempo realmente jodido, mañana un amigo puede traicionarte, mañana podría ocurrirte cualquier cosa...

Pero lo que cuenta es hoy, y hoy todo es perfecto. Hoy disfrutas a pesar de ser un día lluvioso y haber perdido el autobús, de llegar a casa hasta las rodillas de agua... Porque hay que saber disfrutar de los pequeños placeres de la vida, pero también hay que saber agradecer las grandes cosas que la vida nos regala y no siempre las tenemos en cuenta

domingo, 25 de septiembre de 2011

Abrázame

Abrázame, que tengo miedo. No hay sombras, no hay problemas, no hay preocupaciones y aún así, algunos ratos tengo miedo.

¿Miedo de qué? Más bien miedo a... miedo a perderte, miedo a que esto cambie, miedo a que tú cambies, a que el mundo nos cambie... Miedo a que todo sea un simple sueño y despierte de repente empeñada en volver a dormir para poder seguir soñando y tener que limitarme sólo a recordar lo que fue el mejor sueño que nunca hubiera podido imaginar.

Sé que no hay motivos ni cabida para miedos de ningún tipo, pero tener miedo es humano. Y no creo que sea  nada malo, sólo significa que tenemos algo que perder.

Espero poder tenerte siempre al lado y que en estos ratos puedas rodearme con tus brazos para fundirnos en un abrazo y que me recuerdes que cuando me estrechas contra ti, no cabe miedo ni nada que no sean las ganas de estar contigo y la esperanza de que los abrazos y los besos que me das no terminen nunca.