domingo, 29 de mayo de 2011

Puzzles...

Has llegado y has puesto todo patas arriba, todo lo que tanto me había esmerado en colocar, todas y cada una de las piezas de mi vida, repartidas al azar. Me has cambiado por completo, pero ¿sabes qué? Me encanta que todo sea así, que no me importe el desorden, ni el caos que reina ahora.

Porque desde que llegaste las alegrías son más grandes y las penas no tienen tanta importancia. Porque todo lo que me preocupaba, ya no existe. Me has hecho comprender que no todo tiene que estar medido, ni siquiera cuando es para protegernos, porque protegernos no hace sino privarnos de todo lo que podemos VIVIR.

Que las cosas se suceden por azar y que al final todo encaja si así tiene que ser. Y que cuando encuentras tu pieza correspondiente, no te cabe duda de que la has encontrado, y... efectivamente, ENCAJA!

jueves, 26 de mayo de 2011

Y decirte alguna estupidez, por ejemplo...

 No suelo colgar textos ajenos en el blog, pero anda que no es bonito... *.*

“Las cosas pasan por delante y hay que tirarse al cuello, porque la vida y las cosas no son como un carrusel, que pasan y vuelven a pasar, sino más bien como un tren, que pasa de largo y hay que subirse en marcha, porque el siguiente puede tardar mucho en llegar o incluso no llegar nunca, porque en la vida las cosas pasan y se van, y por eso hay que ser valientes, y yo tuve miedo de quedarme solo, sin ella, marinero en tierra, enamorado sin corazón, (…) y la agarré para seguir bailando y para besarla de una santa vez (…) y aunque escasamente cuatro centímetros separaban nuestras bocas, sus labios finos y bonitos y pintados y delicados y los míos, que no perderé el tiempo en describir, aunque solamente cuatro escasos centímetros los separaban, parecía un plano hecho a escala 1:1.000, porque tardé una corta eternidad en recorrerlos, y por fín cubrimos los 40 metros de distancia y nuestros labios se conocieron, las dos o tres primeras veces muy tímidamente, y después más profundamente, y a mí se me ocurrió pronunciar esa frase tan famosa y tan estúpida que le viene a uno a la cabeza en esos momentos y dije:

-Te quiero.

Y entonces ella dijo otra de esas estupideces que se dicen en esos raros momentos de nuestras vidas, cuando parecemos mágicos y únicos e importantes, y no tememos que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas ni que la tierra se abra bajo nuestros pies, porque moriríamos felices:

-Me alegro de estar viva.”


Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero // Martín Casariego Córdoba

jueves, 19 de mayo de 2011

Pasó la tormenta, llego la calma y algo más

La tormenta se fue (tan lejos que no volvió) y salió de nuevo el sol, que me hizo recordar que lo apreciaba más que tu presencia, que era el frío del invierno lo que me hacía mantenerme arropada con tu recuerdo y no me aferraba a él porque lo echara de menos. Supongo que nunca llegas a echar de menos aquello que te hizo (tanto) daño...

Volvían las lluvias pero no llegaba la tormenta y me di cuenta poco a poco, que si dejas de lado las cosas que pesan, al final no te lastimas por arrastrar pesados lastres que no hacen sino impedir que avances a tiempo.

Fue el momento en el que el sol permaneció en lo alto del cielo por más de dos días, en el que me di cuenta de que todo era posible. Justo ahí fue cuando comprendí lo que la gente que me apreciaba trataba de explicarme y yo me negaba a entender, porque no hay más ciego que el que no quiere ver. Y lo que me costó tirar esa estúpida venda...

Comprendí que nunca ibas a volver, entre otras cosas, porque nunca habías estado, y en ese momento, sentí una tranquilidad inmensa. Todo era calma. Era cierto lo que me habían repetido durante meses, ¡que no eras más que una ilusión!

Desde ese día, los días brillaban más, y yo me llenaba de energía, me centraba en los demás, en los míos, en hacerlos un poco más felices.

Entonces ocurrió. Conocí a alguien, alguien real, una de estas personas, que te dejan absorta la primera vez que lo ves. Me costó poder apartar la mirada de aquel chico tan guapo de ojos grandes y negros que sin saberlo iba a formar parte de mi vida.

Charlamos, bromeamos... ¡Me encantó! Desde el primer momento supe que era el destino lo que lo había arrastrado hacia mí, que nos conocimos por una serie de casualidades que se sucedieron de otras casualidades que a su vez hicieron que coincidieramos más a menudo y poco a poco aquello fuera creciendo.

Es indescriptible la sensación que sientes cuando de repente... ¡va la vida y te sorprende!

viernes, 21 de enero de 2011

Llueve...

¿Qué hago aquí? es la única pregunta que pasa por mi mente de un tiempo a esta parte... Y ni siquiera sé en qué punto del camino me hallo... Ahora llueve y me cobijo bajo esta palmera que apenas evita que unas cuantas gotas choquen contra mi rostro. El frío me cala hasta los huesos, pero me niego a resguardarme, estoy cansada de huir y quiero seguir luchando.

Una sonrisa ilumina mi cara hace tiempo, y es que he aprendido a disfrutar de cualquier cosa por pequeña que sea. Ya no me lamento de lo que hubo o pudo haber, he aprendido a caminar sin caer contra el suelo una y otra vez... Es cierto que a veces me tambaleo, pero esos momentos me sirven para demostrarme a mi misma que soy capaz de seguir en pie pase lo que pase.

Y aprendí a vivir sin ti, pero no puedo evitar echarte de menos. En las sombras sigo luchando, y créeme que no me quedan razones para ello, ni siquiera sé de donde saco fuerzas. Pero el camino hasta aquí fue duro, esperaré a que pase la tormenta... Y cuando salga el sol, quizás haya cambiado mi rumbo, pero hasta entonces, yo me quedo aquí, disfrutando este espectáculo... Porque todos los momentos, tienen algo que admirar.

martes, 4 de enero de 2011

Nunca antes...

Nunca antes vi el día tan gris. Nunca antes noté el frío de esta manera, a pesar de haber presenciado inviernos bastante más gélidos. Nunca antes te sentí tan distante a pesar de tenerte al lado... Nunca antes había percibido todo de esta manera, desde esta perspectiva. Porque ya pasé lo peor, y hoy por hoy ando protegida por muros que tanto esfuerzo me costó construir y que tan sólidos permanecen y sin embargo, para ti son tan fáciles son de atravesar con sólo un gesto.

Nunca antes anduve tan perdida, atrapada en este laberinto del que unos días me muestras tan sencilla la salida y otros la complicas hasta la saciedad... Nunca antes tuve la sensación de tenerlo todo y a la vez no tener absolutamente nada. Tenerlo todo, porque con sólo una mirada o respirarte cuando te siento cerca haces que pueda estar en un lugar especial, tocando el cielo... Y no tener nada, porque cada vez que me desprecias, huyes o no te veo, el mundo se me viene encima y no encuentro la fuerza para seguir al pie del cañón, hasta que te acercas de nuevo...

Nunca antes a pesar de sentirte tan distante, estuve tan segura de que olvidarte NUNCA fue fácil... (y ya no sé si lo que quiero es poner todo mi empeño en  mandarte al olvido o agotar hasta el último aliento para hacer que regreses)

domingo, 2 de enero de 2011

Buscando (te)...

He excavado en lo más hondo de mí misma, he buscado en todas partes y te aseguro que ya no queda nada de esperanza para seguir a la expectativa de tu llegada. Viniste a visitarme en un sueño y eso es lo poco que me queda de ti... Sé que puedo mantenerme a la espera, que ilusión hay en algún lugar, escondida o ignorada, pero ya no está al alcance de mi mano. La tienes tú y si no apareces pronto para prestarme un poco, este sinvivir acabará quemándome tanto que la olvidaré y seré capaz de vivir sin ella, lo que aún no sé es el precio de esto...

jueves, 30 de diciembre de 2010

Comienzo...

Penélope, mi nombre en este blog. La mayoría de los que pasen por aquí conocerán la historia de Penélope, cuya constancia le llevó a reunirse con su amado, Ulises, tras 20 años de intensa espera en los que destejía por la noche lo que había tejido durante el día con el fin de evitar ningún compromiso con cualquier otro hombre. A pesar de las afirmaciones sobre la muerte de Ulises, ella siempre sintió que volvería, y la espera valió la pena...

 En estos momentos, y a lo largo de estos últimos años, me he sentido así... como Penélope en Ítaca, divisando cada mañana el mar, esperando una noticia, un mensaje, una llamada... Levantábame al alba y corría por la playa con la vana esperanza de divisar algún barco...

Nunca apareciste, y cada mañana llevo a cabo el mismo ritual: despierto, me aseo y luzco mis mejores galas para ir a recibirte en el puerto de la vida, pero aún no has dado señal alguna.

Y cada vez que alguien me dijo: "No esperes, ya marchó hace mucho, es probable que no venga más..." yo me limité a asentir pero cada vez siento más cercano tu regreso. He soñado muchas noches que volvías para quedarte conmigo, y cuando el sol iluminaba mi cara al despertar, me daba cuenta de que todo había sido producto de mi imaginación.

Otras veces, caminaba ya despierta hacia el mar y me pareció vislumbrar señales de alguna embarcación que se dirigía hacia aquí, pero ya no sé lo que es realidad y lo que no lo es. Únicamente, me queda esperar que regreses y juntos podamos contarnos lo que hemos callado todos estos años...